El coronavirus nos ha tenido a todos encerrados en nuestras casas durante casi tres meses… y eso es algo a lo que no estábamos acostumbrados (a no ser que sigas al día el anime de One Piece, claro). La nueva normalidad ya ha llegado y, a pesar de todo lo que tristemente hemos dejado por el camino (el virus nos ha quitado demasiado), toca rehacer nuestras vidas y poner la mirada en el futuro, quedándonos con las mejores enseñanzas para poder ser mejores personas.

Dentro de esa ‘vuelta a la normalidad’ está el salir un poco de nuestras ciudades y despejarnos, a poder ser, en plena naturaleza, lejos del bullicio y la contaminación de los grandes núcleos urbanos.

A lo largo de estas últimas semanas, hemos visto cómo han aumentado mucho las reservas a casas rurales, fomentando así el turismo interno del país. Si tienes una casita en medio del campo o frente a la costa, lo más probable es que seas una de las personas más envidiadas del planeta ahora mismo. Si, por lo que sea, tienes pensado alquilarla, aquí te dejamos una historia que, creemos, deberías conocer.



Lo primero de todo es advertiros de una cosa: si queréis pillar una casa, mejor que sea en la montaña, ya que en las playas es mucho más fácil contagiarse (o contagiar, que también debemos ser solidarios). Pero si alquiláis una casa, que sea con dos dedos de frente, no como los protagonistas de nuestra historia de hoy.

Todo empezó cuando un usuario de Twitter compartió una cosa que se encontró buscando una casa rural que alquilar. Elon (@offensiveprank) compartió la ‘review’ de una casa que, desde el título, ya prometía:



“La casa estaba bien pero el trato nefasto”, empezaba la reseña que, a pesar de dejar por las nubes la casa, criticaba lo que, según ellos, había sido una ‘actitud nefasta’ por parte del propietario… pero es que esta historia tiene unos cuantos giros de guion.

Según la reseña, el casero los habría llamado niñatos después de haberles dado las llaves de la casa de mala gana: «Luego ni se molestó en coger las llaves y nos dijo que las dejáramos debajo del felpudo”. Y ahora venía la clave de todo esto:

“El último día que nos quedaba allí decidimos cagarnos en las sábanas y mearnos por toda la casa para que ese cabrón se enterara. Menos mal que en ningún momento dimos nuestro número de teléfono ni nada por el estilo. Espero que le gustara la sorpresa cuando lo viera todo meado y cagado”, concluía la reseña.



Esto, que ya de por sí era algo asqueroso, desagradable y que no se debería hacer nunca, no era el final de la historia, ya que estaba por entrar la otra parte de la historia: la del propietario.



Si pensabais que la cosa no se podía poner más emocionante, atentos: “Hola César, soy Fernando, el dueño de la casa. Tenemos tus datos y los de tus amigos de cuando hicisteis la reserva, estáis denunciados desde hace una semana”. Cágate lorito.

La publicación y acumula más de 3.900 likes y casi mil retweets… y es que lo tiene todo para ser una pequeña obra de arte de Internet.

A vosotros, ¿qué os ha parecido toda esta historia? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: El Huffpost.

La entrada «Estáis denunciados»: la respuesta a unos inquilinos asquerosos que destrozaron una casa rural aparece primero en CABROWORLD.