‘La que se avecina’ ha pasado por unos años bastante complicados. Las últimas tres temporadas han estado marcadas por cambios en el reparto, cambios en el formato de grabación y, sobre todo, retrasos en la producción y en el estreno de los capítulos en televisión.

Toda esta ‘bola de nieve’, sumada a los retrasos derivados de la pandemia, ha hecho que la producción de los hermanos Caballero pendiese de un hilo todo este tiempo… y eso que todavía no había llegado ‘la gran bomba’: tras no llegar a un acuerdo contractual con el estudio propietario del decorado de la serie, esta tendría que, o bien cambiar de locación, o bien acabar de una vez por todas; esto último, evidentemente, nadie lo quería, por lo que los creadores han optado por la primera de las opciones.



Una nueva esperanza

Recientemente, Amazon Prime Vídeo ha estrenado la segunda parte de la duodécima temporada y, con esos 8 capítulos, llegamos al punto que todo el mundo temía: aquel en el que los protagonistas se despedían, después de más de 10 años, del Mirador de Montepinar.

Os avisamos de que puede haber spoilers en el artículo

La cuestión es que todo el mundo sabía que lo de este bloque de edificios se iba a acabar… pero la cosa es que no sabíamos cómo; eso, en este capítulo, como os podéis imaginar, ha quedado completamente resuelto.

Una carretera iba a acabar con el sueño de estos vecinos de quedarse en sus viviendas. El Gobierno se las había expropiado y, por tanto, poco o nada podían hacer para evitar el inminente derribo.

No hay paz para los vecinos

El movimiento vecinal de los Payasos Justicieros era la última esperanza de que los vecinos pudiesen quedarse en sus casas cosa que, como habréis visto, no estaba arrojando un resultado demasiado prometedor.

Llegados a este punto, la serie nos sorprendía con un giro de guion bastante inesperado: a pesar de que entre todos querían matarse (los desencuentros entre ellos han sido el hilo conductor de la serie), los vecinos del Mirador de Montepinar estaban dispuestos a irse a vivir juntos a un edificio que se estaba construyendo en el centro de la ciudad.

«Yo he visto un edificio que se vende en el centro. Lo iban a hacer oficinas, pero con la crisis lo pararon», comenta Coque en alusión al edificio de Desengaño 21. Pero no sería el único guiño…

A pesar de que todos los vecinos muestran reparos con la idea, es Enrique Pastor el que le ve más ‘agujeros’ a la idea y el que más dudas tiene, ya que los disgustos que se ha llevado con esa gente no son pocos… pero también estaban todos esos buenos momentos.

El ‘guiño’ a ‘Aquí no hay quien viva’

Así pues y ante la presión de los vecinos, Enrique acaba aceptando también en la que será la última junta de vecinos… ¡y que se celebró en la cárcel! Eso sí, la serie nos tenía preparada una última sorpresa.

Mientras todos celebraban la unánime decisión, el personaje de José Luis Gil se giraba a cámara y soltaba un ‘¡Qué follón!’, la mítica frase de su personaje de Juan Cuesta en ‘Aquí no hay quien viva’, creada también por los hermanos Caballero para Antena 3.

y ya que estamos, recordemos la mítica frase del presidente:

A vosotros, ¿qué os ha parecido este ‘hasta luego’ de la serie? ¿Detectasteis al momento este guiño a ‘Aquí no hay quién viva’? 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: Mundo Deportivo.

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